Limita el champú
El champú contribuye a debilitar el cabello, haciéndolo frágil y, por lo tanto, más propenso a encresparse. Limita los lavados y, sobre todo, utiliza productos que refuercen tu cuero cabelludo y aporten suavidad a las puntas.
¡Sécalos con cuidado!
Plancha sí, ¡pero con protección!
Aunque te hayas peinado, no estás segura de que tu cabello resista la humedad y decides alisarlo con la plancha. Está bien, pero recuerda que, aunque elimines el encrespamiento, someter al cabello a un tratamiento tan agresivo durante demasiado tiempo podría favorecer la aparición de puntas abiertas o debilitarlo tanto que te obligue a cortarlo drásticamente. Por eso, una vez secado el cabello, es importante utilizar cremas o aceites de textura muy ligera que no ensucien el cabello, sino que lo nutran y compacten las cutículas, preparándolo para el contacto con la plancha.
